Esta serie alemana es una de las que me he visto este verano y la verdad es que esta bien, entretenida, original sobre jóvenes adolescentes aparentemente normales, que desde sus pequeños cuartos se meten en una historia que no veas, se les va mucho de las manos, de estudiantes a traficantes, de pequeños pedidos a grandes y hasta pagina web, con protectores holandeses, con pequeños dealers asesinados y mucho mas. Y todo esto, por el amor de una mujer, como dice la canción, pero es el amor de su vida que ha vuelto de una año estudiando fuera y vuelve distinta, sin tanto amor, con ganas de espacio, jajaja.
Y este es el resumen por encima de esta comedia drama, mas concretamente nuestro protagonista es Moritz un joven estudiante, enamorado de su novia Lisa que ha estado estudiando fuera y que vuelve sin ganas de líos, de estar sola porque necesita su espacio y porque ahora le gustan malotes o eso cree Moritz asi que para impresionarla decide hacerse traficante de drogas a pequeña escala como una tontería, esta brillante idea la hace con su mejor amigo, Lenny a los que se les une el supuesto novio, dealer, guapete y tontito Dan y el traficante Bubba. Pues así como si nada llegan a crear una red de distribución de las mas grandes de Europa y con todos líos que esto supone, en sus vidas, su familia, su amistad, pistolas y muchas mas cosas. Que en el fondo te ríes.
Con un reparto desconocido para mis pero que están todos geniales, se puede ver en Netflix con dos temporadas de 6 episodios cada una, que te dejan con la incógnita de saber si todo este lío fue un hecho real. Parece que se termina la historia así que imagino que no habrá una tercera temporada, pero nunca se sabe con estos éxitos repentinos. Creada por Phillip Kabbohrer y Matthias Murmann. Pues lo dicho si queréis ver algo entretenido, que se ve rápido, con su punto serio porque es de ese humor humano, negro, optimista por ingenuo. Ya paro que me he inspirado, jajaja, ya me diréis que os ha parecido.